Nunca me hospedaré en el One Hotel, ni conoceré a Aligihero Boetti
pero sueño con aterrizar en el areopuerto de Kabul y recorrer sus calles...
Siempre me sorprende cómo viejas imágenes pueden contar tanto y recrear tantas sensaciones.Supongo, que en parte, es lo que me empuja a continuar este cuaderno de notas, aunque no sea en papel y perdamos el tacto.
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