El otro día hablaba con una amiga del destino, y de las cosas que cambian tu vida. Muchas veces hay momentos, personas,… que al vivirlos te parece que serán definitivos, que trasformarán la totalidad de tu existencia, y luego, vistos en perspectiva, tienen una importancia relativa. Al mismo tiempo están esos momentos, situaciones que piensas que no tendrán más relevancia: un vuelo, una fiesta… y que se convierten en definitorios. En ese momento hablábamos de su vida; mi amiga y su hermana volaron a Roma para pasar juntas un fin de semana y junto a ella, supongo que por la magia del destino, estaba sentado, el que el sábado, se convirtió en su marido.
Además, la boda fue una oportunidad para volver a casa y disfrutar de "nuestro" mar, pero eso para otro día. Os dejo con una imagen de la costa cántabra.
2 comentarios:
Hola Ch, qué curioso, el destino, yo también te había leído pero no te había "comentado" hasta ahora. Gracias por hacerte visible, otras personas también me habían dicho que me leían... sin saberlo y, de repente, me ha hecho sentir una responsabilidad tremenda!
Sí, esos momentos cuya importancia sólo se reconoce cuando se puede mirar con perspectiva hacia ellos... pero ¿qué bonito, no?
Saludos y gracias por la foto de "nuestro" mar. :-D
PD: Por cierto, ¡Mackerel me ha enamorado!
¡Hola!
Lo de los comentarios es todo un mundo, a mí todavía me cuesta, pero como yo agradezco tanto los que deja la gente en mi blog, pues poco a poco me voy animando (0:
Sí, la verdad es que muy bonito, y además fue el primer vuelo de Santander a Roma, muy gracioso.
Yo una de las cosas que más echo de menos es el Cantábrico, y eso que ahora vemos el mar todos los días, pero yo siempre digo que el mar y las montañas siempre son las "tuyas", aunque otras sean más bonitas.
Un abrazo y nos seguimos "viendo"(0:
Ch
PD: Además es muy majo, el principal problema que tiene es que ronrronea demasiado.
Publicar un comentario