Así que esta mañana me he levantado con ganas de ver lo que significaba Sant Jordi para Barcelona y desde que he salido de casa he ido descubriendo como la ciudad se preparaba y se instalaban pequeños puestos con rosas
y libros en cada esquina.
Al mediodía El Raval estaba lleno de gente, las librerías con colas de esas que dan la vuelta a la esquina y las tiendas, todas adornadas para la ocasión.
Esto fue animando mi espíritu y, ya por la tarde, totalmente metida en el ambiente, me fui a Las Ramblas.
Y, de vuelta a casa, me compré un rosalito, que ahora forma parte de mi jardín urbano y aspira a producir sus propias rosas para el próximo Sant Jordi.
¡Feliz día de Sant Jordi a todo el mundo!
(Y al blog ¿te quedas a cenar? por sus dos años (0:)
3 comentarios:
Bonito reportaje,Ch. A mí me pasó lo mismo la primera vez que celebré Sant Jordi, no entendía muy bien eso de que fuera tan importante sin ser festivo.
Ah, el rosalito muy apañao ;)
Ay, ¿ahora quién es la que da envidia a quién?
Una de las cosas que más me gustan de Sant Jordi es precisamente que no es festivo. Si fuera festivo no podría haberme saltado las clases para ir a curiosear por las "paradas" de libros... eso le daba aún más incentivo. ;)
Yo también compré un rosal el primer año que celebramos Sant Jordi en Salzburgo... y no sobrevivió a mi ventana casi sin luz. Cuando tenga balcón, la cosa va a cambiar... jejejeje
Marona, no sé yo si me convences con lo del festivo... :P, pero bueno, a mí me ha gustado.
El rosal... yo creo que tan pequeño y ya con flores es mutante o así (0: Este fin de semana lo transplanto y a ver lo que dura!
Muy buen fin de semana a las dos,
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