21 abril, 2008

Momentos especiales

Llevo varias horas deseando que llegara este momento. Hoy he tenido un día de esos en que la lista de cosas por hacer es larga y lo más divertido está al final. Pero al salir del trabajo hacía sol. He cogido mi bici y durante 20 minutos he visto el mar. He llegado a casa y me he puesto un té, que bebo ahora mientras juego con Mackarel y trato de terminar este post, complicado por el hecho de que el lindo gatito ha decidido que él también escribe.

En casa bebemos muchísimo té, en mi caso, y supongo que por costumbre, PG. Me gusta la cotidianeidad del sabor y el pensar en cuánta gente estarán bebiendo PG en este momento. Una especie de comunión “tetera” o algo así, aunque no suene del todo bien. Pero hoy he decidido hacer de esta taza, y de este día, algo especial. Así que me he lanzado a la caja de nuestro té más exquisito: el darjeeling de la primera primavera del Himalaya.


Uno de esos tés especiales, que a mí me gusta mucho porque tiene un sabor amargo, al mismo tiempo que floral, uno de esos tés para beber solos, sin leche o azúcar, sólo el té. Lo bebo, acompañada por el ruido del teclado y los pájaros en el balcón.

2 comentarios:

Marona dijo...

Por la noche siempre hago recapitulación de los highlights del día. A veces son premeditados y llenos de Vorfreude (que dicen por aquí), como el tuyo, otras veces llegan por casualidad. Es curioso la de "tonterías" que han llegado a alegrarme el día.

Ch dijo...

La verdad es que sí, yo a veces me sonrío recordando cada cosa que para qué. ¡Qué bonito es el alemán! La verdad es que tiene palabras mágicas, una de mis favoritas es ursprünglich.
Un beso.