Como Mr. Happy no puede venir conmigo entresemana, este sábado nos hemos levantado pronto y hemos ido. Hemos comprado unos pimientos del padrón y nos hemos maravillado con los puestos de tomates. Aunque es duro pensar ¿Cuántos de estos tomates habrán "tocado" la tierra?
Una de mis grandes obsesiones es el "kilometraje de la comida" o las Food Miles. Sé que puede resultar simplista u obvio, pero siempre trato de comprar comida que venga de la zona en la que vivo o, en su defecto, del país en el que estoy. Me parece que es una de las pocas cosas en las que, todavía, nos queda márgen para la acción, aunque esta libertad esté determinada, en muchas ocasiones, por los ingresos económicos, lo cual también es un poco triste.
(Nota: esto no se aplica a cuando voy de exploración a un supermercado o tienda de otro país porque entonces suelo hacer caso omiso a la vocecita que me repite "¿Y las Food Miles?" Una no es coherente 100%, lo siento).
Nosotros en Londres solíamos acudir todos los sábado al mercado de granjeros donde comprábamos productos locales y muy riquitos. Allí los tomates escasean (en todo el Reino Unido los únicos tomates que "tocan" la tierra son los de la Isla de Wight) pero gracias a eso descubrimos un mundo nuevo de verduras y aprendimos a "adorar" las raíces.
En el Poblenou somos muy afortunados y con sólo bajar a la calle, tenemos un par de fruterías que venden productos de huertas cercanas o incluso de su propia huerta. ¡Estoy deseando que llegue el verano (real) para tomar tomates de verdad!
2 comentarios:
Yo también soy de las tuyas. Y me siento orgullosa de decir que este invierno no he comido ni un solo tomate, ea.
Aunque hace unas semanas sucumbí a la tentación porque vi que había tomates de las huertas vienesas en el mercado. Sí, yo tampoco soy 100% coherente... uish. No paro de mirar etiquetas y me alucina ver como en los supermercados "bio" hay calabazas argentinas (!!!!). La porquería en vez de en forma de plaguicidas nos la comemos en forma de petróleo :(
Y lo más divertido es que la gente se queja de que las verduras no saben a nada... hombre, ¿a qué puede saber un tomate en enero?
Un abrazo.
Eso es fuerza de voluntad, a mi los tomates y las judías verdes son las cosas a las que más me cuesta renunciar. Aunque luego es cierto que no saben a nada. Una de mis mejores amigas tiene huerta y el verano es una fiesta (0: Incluso los tomates cherry que siempre son plasticosos, pues los suyos son como peta-zetas de tomate (0;
Jooooooo a mi lo de lo "bio" del otro lado del charco me pone... qué vamos! Cómo puede ser ecológico...pfff. No sé si conocerás un libro de Felicity Lawrence "Not on the Label", es muuuy interesante sobre la industria y modos de producción alimentaria.
"Mi" frutera siempre dice eso, pero cómo van a estar buenas si no es época.
Y ya termino que me enrollo pero yo siempre pienso, y esto es muuuuy tonto, lo reconozco, en la canción "sabor de amor" ya no tiene sentido, hay naranjas y uvas todo el año!
Bueno después de esto que como no publique lo borro, un abrazo!
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