Estos días he salido mucho al balcón: todavía no he desarrollado la paciencia del horticultor y espero encontrar una berenjena en cada salida al exterior. Así que sin darme cuenta me he encontrado a mí misma desarrollando un sistema similar al de la infancia: calzado redefinido como de balcón lluvioso, en el que aunque no caben mis zapatillas, si puedo usarlo con calcetines para volver a las zapatillas como si nada hubiera pasado.
01 junio, 2008
Albarcas
Estos días ha llovido en Barcelona (¡¡¡¡yupiiii!!!!) y esto ha hecho que los hilos misteriosos de la memoria me hayan devuelto a mi infancia y a una de mis sensaciones favoritas: poder pisar la hierba mojada con las zapatillas de andar por casa. Cuando estábamos en el pueblo y dejaba de llover; sin quitarnos las zapatillas nos enfundábamos las albarcas y salíamos a la calle. Al volver a casa, te las quitabas y los pies seguían estando calentitos, como si nunca hubieras salido.

Estos días he salido mucho al balcón: todavía no he desarrollado la paciencia del horticultor y espero encontrar una berenjena en cada salida al exterior. Así que sin darme cuenta me he encontrado a mí misma desarrollando un sistema similar al de la infancia: calzado redefinido como de balcón lluvioso, en el que aunque no caben mis zapatillas, si puedo usarlo con calcetines para volver a las zapatillas como si nada hubiera pasado.
Estos días he salido mucho al balcón: todavía no he desarrollado la paciencia del horticultor y espero encontrar una berenjena en cada salida al exterior. Así que sin darme cuenta me he encontrado a mí misma desarrollando un sistema similar al de la infancia: calzado redefinido como de balcón lluvioso, en el que aunque no caben mis zapatillas, si puedo usarlo con calcetines para volver a las zapatillas como si nada hubiera pasado.
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2 comentarios:
¡Qué bonita es Barcelona cuando llueve! A mí los crocs no me acaban de gustar, pero me han encantado las albarcas cántabras... ¡que divertido debía ser salir con ellas! nada que ver con las horribles "botas de agua" que me calzaban mis padres... aish...
Lo de no tener paciencia, te entiendo, yo no paro de mirar la tomatera cada dos días a ver cómo están las flores... ¡esta gente de ciudad! ;)
Y tant! Para mí, Barcelona con lluvia se vuelve mucho más humana, no sé cómo explicarlo, pero me gusta.
La verdad es que era muy divertido aunque las albarcas eran una fiesta de fin de semana para el "cole" había "botas de agua" (0:
Jo!¡Qué dura la espera!:0P
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