12 junio, 2008

Berenjenas y lechugas

O cómo nunca llueve a gusto de todos.


Véase la lechuga, feliz y lozana con luz pero sin mucho calor. Cuando las transplanté hace casi un mes parecía que no pasarían de ser "proyecto de lechuga" ya que se acercaba el verano y éste, en el clima mediterráneo, no parece resultar del todo aconsejable para su cultivo.

En cambio, las berenjenas planeaban disfrutar de la "fiesta del verano", mucho calor (he leído que soportan hasta 40-45º) y muchas horas de sol. En cambio, esta primavera lluviosa ha hecho que las pobres estén un poco amarillentas, fruto de la falta de sol y, creo que, de nitrógeno. He leído que al llover mucho la tierra se "lava" y pierde todos los nutrientes. La parte nitrógeno la "estoy solucionando" (en próximos capítulos) pero el sol... Ya se sabe, nunca llueve a gusto de todos.

2 comentarios:

The Intercultural Kitchen dijo...

Mira, parece que fue ayer que nos avisabas de las buenas nuevas y ya tienes a los niños así... ¡cómo pasa el tiempo!
Oye, ¿para cuándo crees que me puedo dar un voltio por BCN y tomarme una mousaka con esas berenjenas?
UN ABRAZO

Ch dijo...

Hola,
La verdad es que el tiempo pasa muuy rápido y la primavera tardía del último mes ha hecho que las lechugas crezcan rapidísimo.
Muosaka... pues yo calculo que para mediados de agosto (0: Si consigo eliminar a la mosca blanca y demás plagas que han venido de visita.
¿Qué tal la tierruca?
Abrazos